El entorno cada vez más complejo
y competitivo obliga a las organizaciones
a buscar una mejora continua para poder
permanecer y crecer en el mercado. Mantener
la eficiencia en los procesos tradicionales
ya no es suficiente; se exige la mejora
en las operaciones y la gestión
del cliente.
Hoy en día los equipos de la alta
dirección dedican importantes esfuerzos
para definir una estrategia que permita
mantener la competitividad y traducir
dicha estrategia en metas. De igual forma,
las áreas de Gestión Humana
deben compartir esta visión y orientar
su gestión al apoyo del plan estratégico
de la empresa.
La Gestión del talento requiere
ser cada vez más efectiva, para
contar con personas más preparadas,
dispuestas a asumir con rápidez
los cambios que impone el mercado, polivalentes,
proactivos, y atentos a aportar sugerencias
sobre mejoras de calidad. El uso del talento
y la creatividad de todos los colaboradores
es la única garantía de
supervivencia y crecimiento.
De esta manera se presentan
dos grandes paradigmas en la Gestion
del Talento:
1- ¿Cómo
definir un equipo directivo que disponga
de una visión global de las metas
a conseguir por la organización
y que transmita esta visión a
sus grupos de trabajo?
2- ¿Cómo orientar el cambio
en la cultura de manera que todas las
personas aumenten su productividad,
coordinen sus esfuerzos para alcanzar
metas comunes y tengan siempre en mente
la satisfacción de los clientes?